Seguro que te interesa saber por qué he lanzado este proyecto

Porque creo que es posible escribir disfrutando y no sufriendo, como les pasa a muchos profesionales que se inician a escribir. Y en este proceso es en el que me gustaría ayudarte.

Porque si tienes el deseo o la necesidad de escribir, disponer de recursos para hacer el camino fácil y ameno va a mejorar mucho tu experiencia.

Desde que aprendí a poner palabras sobre el papel, quería escribir. A los 9 años escribí una obra de teatro que, por suerte para la humanidad, se perdió. Pero seguí escribiendo, aprovechando al máximo las clases de literatura y de gramática. En la escuela ganaba los premios de redacción.

A los 22 años empecé a asistir a Talleres de Escritura y de Guión de cine. En uno de ellos me encontré a una maestra. Era una escritora reputada y técnicamente, rebuena, pero tenia un problema: trataba a los alumnos con menosprecios y descalificaciones, cuando había fallos en sus textos.

Al salir de sus clases, en la calle, acogíamos a las compañeras con las que se había cebado aquel día que lloraban con desconsuelo. Este método provocó que unas y otras nos fuéramos retrayendo, hasta quedar paralizadas. Al final, escribir se había convertido en un acto heróico.

Si dominar la escritura ya tiene sus complejidades, ella lejos de allanarlas, las agrandó.

Por tozuda y resistente, me quedé hasta el final, aguantando chaparrones y tormentas…

Y aprendí a escribir, sin saber que en otros sitios hubiera sido posible hacerlo de maneras más amables. El último día, al despedirme de ella le dije:

– Gracias por haberme enseñado dos cosas: a escribir y a saber cómo no quiero dar jamás una clase.

A partir de ahí fui combinando mis estudios de Técnicas Narrativas con la escritura de relatos y novelas, y empecé a presentarlos a diversos Premios Literarios. Gané algunnos y esto me dio alas.

Luego me matriculé en la Universidad para estudiar Filosofía y em pecé un máster de Arte-terapia. Al terminarlo me inscribí en varios cursos de terapéutica (descodificación biológioca y otros), que dieron un recorrido más amplio a mi carrera inicial de enfermería y a mi segunda carrera de Filosofía.

Me especialicé en Filosofía Práctica, vertiente humanista, con lo cual, las lecturas y metodologías estaban muy emparentadas con las líneas de los psicólogos humanistas.

Mi faceta como terapeuta…

A partir de ello, descubrí que mi faceta como terapeuta ejercía un poderoso efecto en los asistentes a mis cursos y mentorías, ya que en mi Método trabajo justo del modo contrario al que lo hacía mi profesora.

La experiencia con mi profesora, mi paso por la Universidad, más los diversos talleres y másters realizados, me proporcionaron las herramientas necesarias para crear mi Método: Escribir Jugando.

Con él, partiendo de potenciar las fortalezas de cada persona, empujamos lo demás

Así, cada uno se halla asentado sobre su propia base, que ya es sólida, y nio sobre inseguridades y miedos.

 

¡Ojo! ¡Este método crea adicción!

En mis clases, no han faltado las risas y la diversión al conectar cada persona con su parte más creativa, y sorprenderse a sí misma y al grupo.

Me llamo Carme Arrufat 

Y, si sientes que tienes algo pendiente con la escritura, no te lo pienses más.

A todos nos llega nuestro momento, sobre todo cuando encontramos a la persona adecuada para acompañarnos en el camino.

Si sientes que lo que he contado sobre mí te ha resonado de alguna manera, toma una cita conmigo y hablamos un rato sobre tu momento, dónde te encuentras y hacia dónde quieres dirigirte.

Una vez determinados tus objetivos, veremos claramente si tu camino y el mío se han cruzado por algo más que para una simple visita a mi web.

Podría ser el inicio de una gran aventura. Escribir tiene mucho de viaje iniciático. En el trayecto descubres aspectos de ti que no habías imaginado. Y a mí me gusta acompañarte en tu viaje hacia tu interior. Porque, aunque pienses lo contrario, cuando escribimos, acabamos enseñando la patita. Y hay muchas formas de hacerlo.

Manifiesto

Para que me conozcas un poco más te voy a dejar aquí mi manifiesto.
Puedes leerlo sintiendo qué puntos conectan contigo y por qué, qué puntos te emocionan y qué puntos te molestan. Todos ellos te hablan de algo importante.

1. Creo que...
…los humanos tenemos derecho a ser felices y a convertir nuestras tareas en fuentes de alegría y de placer.
2. Creo que...
…la escritura es una fuente de autoconocimiento, nos permite poner en palabras las nieblas del pensamiento.
3. Creo en...
…el poder creador de las palabras y en lo cuidadosos que debemos ser a la hora de escogerlas.
4. Tengo claro que...
…escribir nos puede ayudar a aclarar nuestras dudas. Se piensa mejor hablando o escribiendo, aunque sea en soledad, que en silencio absoluto.
5. Tengo claro que...
…las palabras tienen efectos mágicos. En el antiguo Egipto ya sabían de la magia de la palabra y la usaban para sus rituales.
6. Tengo claro que...
…existen palabras como puñales y palabras balsámicas, palabras capaces de abrir el grifo de la risa y palabras que nos pueden llevar a viajar por parajes de recuerdos lejanos… y muchas palabras más con propiedades poderosas…
7. Quiero vivir en un mundo...
…en el que todo el mundo tenga la posibilidad de acceder al dominio de las palabras, este instrumento que nos hace más humanos. Y quiero que nos podamos permitir jugar con ellas, porque la palabra nos acerca más a los demás y a nosotros mismos.
8. No creo que...
…haya que seguir a ciegas las normas. Algunos resultados creativos son producto de transgredir normas.
9. Mis fortalezas son...
…sobre todo la precisión en el análisis de los textos y una gran empatía a la hora de comunicar a los autores cómo mejorarlos.
Y voy a terminar con una frase de Henry Miller que colgué en mi habitación cuando tenía 15 años y me tragaba todas sus obras; creo que la encontré en Trópico de Cáncer:

«Yo lo que quiero no es vivir, si a lo que hacen los demás se le puede llamar vida, sino expresarme». Henry Miller​